CRM y gestión comercial
Prospectos, propuestas, seguimiento y cierre en un solo lugar, con historial por cliente.
Cuando la planilla ya no da abasto y el sistema genérico obliga a trabajar como no trabajas, la salida es una plataforma propia que se adapte a tu operación.


Prospectos, propuestas, seguimiento y cierre en un solo lugar, con historial por cliente.
Disponibilidad en línea, confirmaciones automáticas y recordatorios que bajan las inasistencias.
Documentos, solicitudes, aprobaciones y expedientes con permisos por rol.
Prefactura desde lo realmente ejecutado, emisión y seguimiento hasta el pago.
Turnos, rutas, checklists y evidencia fotográfica desde el teléfono, aun sin señal estable.
Los números del negocio en una pantalla: lo que se vendió, lo que costó y lo que quedó.
La inteligencia artificial no reemplaza el criterio: prepara el trabajo, propone y avisa. Las acciones sensibles siempre requieren aprobación humana.
Un evento dispara el resto: se crea el registro, se avisa al responsable y se archiva la evidencia.
Facturas, contratos y guías leídos y clasificados automáticamente, con revisión humana.
Tus sistemas actuales conversando entre sí mediante APIs, webhooks e importadores programados.
Respuestas sobre tu propia información, con enlaces a los registros que las respaldan.
Toda automatización se instala con bitácora, permisos y un botón de reversa. Si algo falla, se puede ver qué pasó y volver atrás.
Si reconoces tres o más de estas situaciones, el costo de seguir como estás ya es mayor que el de ordenarlo.
Los datos viven en planillas distintas y nadie sabe cuál es la versión buena.
Consolidar lo ejecutado, lo facturado y lo cobrado exige perseguir correos.
El proceso depende de fórmulas y archivos que nadie más entiende.
Horas extra, reemplazos o traslados que se pierden entre la operación y la factura.
Para grupos con más de una sociedad, plantas y flota, la plataforma crece hasta un sistema operativo corporativo: nueve módulos sobre un núcleo común, implementados por etapas.
Conocer AG OnePrefactura, cobranza y tesorería.
Turnos, dotación y cumplimiento.
GPS, rutas y mantenimiento.
Lotes, inventario y trazabilidad.
Con una conversación basta para saber si conviene automatizar lo que ya tienes o construir algo nuevo.